miércoles, 14 de septiembre de 2016

Perseo y Medusa

Cuatro generaciones antes del nacimiento de Hércules, reinaba en la ciudad de Argos el cruel Acrisio, hijo de Abante. Deseoso de engendrar un hijo varón que lo sucediera tras su muerte, el rey Acrisio consultó el oráculo de Delfos. Lo que la Pitia comunicó al monarca fue contrario a sus deseos: Acrisio jamás engendraría a un hijo varón, y de hecho sería su propio nieto quien acabaría con su vida y le arrebataría la corona.

Consternado por la profecía del oráculo, Acrisio regresó a Argos dispuesto a
 evitar el nacimiento de su nieto. Para ello, ordenó encerrar a su única hija, la princesa Dánae, en una mazmorra subterránea o una torre. 

Así ocurrió. No obstante, desde lo alto del monte Olimpo, Zeus observó a Dánae, la hija de rey, mientras la joven languidecía atrapada en su prisión. El rey de los dioses se deslizó entonces en el interior de la celda y sedujo a Dánae en forma de oro líquido. Nueve meses después, de aquel encuentro nacería Perseo, uno de los primeros héroes y grandes reyes de  la Grecia heroica. 

Cuando Acrisio descubrió que su hija había dado a luz, no creyó que Zeus la hubiera seducido, de modo que, furioso, el monarca introdujo a Dánae y a su nieto en una cesta o caja de madera y ordenó que ésta fuera arrojada al mar.

Las olas arrastraron el arcón al mar, pero ni Dánae ni Perseo murieron
, sino que las aguas del mar los condujeron hasta la isla de Sérifos, donde fueron rescatados por un pescador llamado Dictis, el humilde hermano del rey de la isla, y su mujer Clímene. Educado por Dánae y el matrimonio de pescadores, Perseo creció en la isla de Sérifos, muy lejos del rey Acrisio y del trono de Argos, su verdadero hogar. 


Perseo y Medusa. Cerámica de figuras negras. 
Siglo VI a.C.
Reinaba en Sérifos Polidectes, hermano de Dictis, al cual Polidectes había expulsado del trono en un alzamiento ilegítimo. Cuando Perseo fue adulto, Polidectes se enamoró de Dánae, pero el rey no se atrevió a tomarla en posesión encontrándose Perseo en la isla. Así pues, para que el héroe no pudiera proteger a su madre, el rey Polidectes tramó un engaño: convocó a los hombres de la ciudad y les hizo creer que se disponía a reunir una gran dote para su matrimonio con la doncella Hipodamía, hija de Enómao. Para deshacerse de Perseo, Polidectes le ordenó hacerse con un regalo único para Hipodamía: la cabeza de la Gorgona Medusa. El rey lo enviaba de esta forma a una muerte segura, ya que Medusa podía convertir en piedra a aquel que se atreviera a mirarla. El monstruo tenía una cabeza rodeada de serpientes, grandes colmillos como de jabalí, manos de bronce y alas de oro por medio de las cuales podía volar. 


Perseo y Medusa. Céramica de figuras rojas. 
Siglo V a.C.
Perseo viajó en primer lugar hasta la morada de las Greas, hijas de Forcis y Ceto, llamadas Enio, Pefredo y Dino. Éstas habitaban cerca del lago Tritónide, en las arenas de Libia, y compartían un solo ojo y un diente. Tras arrebatarles el ojo y el diente a las Greas, Perseo las obligó a revelarle el paradero de unas ninfas que poseían artefactos mágicos que lo ayudarían en su misión. Las Greas le indicaron el camino hacia las ninfas, y cuando Perseo las encontró, en efecto las ninfas lo obsequiaron con un morral, unas sandalias aladas y el casco de Hades, que podía volver invisible a su portador. 

Perseo se echó el morral alrededor del cuello, se puso el yelmo en la cabeza y se ciñó las sandalias. Entonces echó a volar en dirección al Océano, donde se encontraba la guarida de las Gorgonas. El dios Hermes le entregó una hoz, con la cual habría de cortarle la cabeza a Medusa, la única Gorgona que podía morir. Al contrario que ella, sus hermanas eran inmortales; sus nombres eran Esteno y Euríale. 


Perseo decapita a una versión de Medusa distinta a la recogida
por las fuentes escritas. Relieve del siglo VII a.C.
Oculto con el casco de Hades y empuñando la hoz de Hermes, mientras las Gorgonas dormían, Perseo se colocó sobre ellas. Atenea guió su mano, haciéndole volverse y mirar el reflejo del monstruo en la superficie pulida de su escudo de bronce. Entonces Perseo le cortó la cabeza a Medusa, y de la herida abierta salieron el caballo Pegaso y también Crisaor, padre de Geriones, ambos hijos de Poseidón. Perseo guardó la cabeza de Medusa en el morral y se dispuso a abandonar la guarida de las Gorgonas, y aunque las hermanas de Medusa despertaron de su sueño y comenzaron a perseguirlo, no pudieron atraparlo, ya que el casco de Hades lo hacía invisible.

En el oeste, tras enfrentarse a Medusa, Perseo se encontró con el titán Atlas (de tamaño gigantesco) mientras volaba de regreso a Sérifos. Atlas, que era enemigo de Zeus y sus descendientes, impidió a Perseo descansar en sus tierras. Por eso Perseo lo convirtió en montaña enseñándole la cabeza de Medusa. Nacía así la cordillera del Atlas.

En su vuelo de regreso a Sérifos, Perseo convirtió en piedra a la monstruosa diosa marina Ceto, salvando así a la princesa etíope Andrómeda. Tras rescatar a la princesa, Perseo la tomó como esposa. Entonces Fineo, anterior pretendiente de la joven, reunió a sus hombres y se enfrentó al héroe. Pero Perseo salió victorioso, y después de pasar un año en Etiopía y tener un hijo con Andrómeda, regresó a Sérifos. 



Perseo y Andrómeda. Mosaico romano. 
Siglo II-III d.C. aprox.
En su ausencia, Polidectes había tratado de raptar a Dánae. Ahora, la madre de Perseo se refugiaba en el altar de Zeus. Cuando Perseo acudió ante el rey Polidectes y le informó de que había conseguido la cabeza de Medusa, el rey lo acusó de estar mintiendo. Entonces, para castigar la maldad de Polidectes y burlarse de su incredulidad, Perseo le mostró a la cabeza de Medusa y lo convirtió en piedra, salvando así a su madre del cruel rey. Después, Perseo entregó el trono de Sérifos a Dictis, quien lo había recogido del mar y criado cuando era un niño, y que era el legítimo rey. 

Tras derrocar a Polidectes, Perseo intentó reconciliarse con su abuelo, pero el rey Acrisio se negó a verlo por temor a la profecía. Más tarde, Perseo participó en una competición en la ciudad de Larisa. Sin saberlo, el rey Acrisio acudió como espectador. Lanzando un disco, Perseo alcanzó y mató accidentalme a Acrisio, cumpliéndose así la profecía del oráculo. Aunque Perseo se convirtió en el nuevo rey de Argos, avergonzado por la muerte de su abuelo, decidió cambiar su reino por el de su primo. Así, Perseo recibió la corona de Tirinto y fundó la ciudad de Micenas, futura patria de Agamenón, donde reinó hasta su muerte junto a su esposa, Andrómeda.



Fuentes:
Apolodoro, Biblioteca mitológica.
Pausanias, Descripción de Grecia.
Ovidio, Metamorfosis

  

No hay comentarios:

Publicar un comentario

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Perseo y Medusa

Cuatro generaciones antes del nacimiento de Hércules, reinaba en la ciudad de Argos el cruel Acrisio, hijo de Abante. Deseoso de engendrar un hijo varón que lo sucediera tras su muerte, el rey Acrisio consultó el oráculo de Delfos. Lo que la Pitia comunicó al monarca fue contrario a sus deseos: Acrisio jamás engendraría a un hijo varón, y de hecho sería su propio nieto quien acabaría con su vida y le arrebataría la corona.

Consternado por la profecía del oráculo, Acrisio regresó a Argos dispuesto a
 evitar el nacimiento de su nieto. Para ello, ordenó encerrar a su única hija, la princesa Dánae, en una mazmorra subterránea o una torre. 

Así ocurrió. No obstante, desde lo alto del monte Olimpo, Zeus observó a Dánae, la hija de rey, mientras la joven languidecía atrapada en su prisión. El rey de los dioses se deslizó entonces en el interior de la celda y sedujo a Dánae en forma de oro líquido. Nueve meses después, de aquel encuentro nacería Perseo, uno de los primeros héroes y grandes reyes de  la Grecia heroica. 

Cuando Acrisio descubrió que su hija había dado a luz, no creyó que Zeus la hubiera seducido, de modo que, furioso, el monarca introdujo a Dánae y a su nieto en una cesta o caja de madera y ordenó que ésta fuera arrojada al mar.

Las olas arrastraron el arcón al mar, pero ni Dánae ni Perseo murieron
, sino que las aguas del mar los condujeron hasta la isla de Sérifos, donde fueron rescatados por un pescador llamado Dictis, el humilde hermano del rey de la isla, y su mujer Clímene. Educado por Dánae y el matrimonio de pescadores, Perseo creció en la isla de Sérifos, muy lejos del rey Acrisio y del trono de Argos, su verdadero hogar. 


Perseo y Medusa. Cerámica de figuras negras. 
Siglo VI a.C.
Reinaba en Sérifos Polidectes, hermano de Dictis, al cual Polidectes había expulsado del trono en un alzamiento ilegítimo. Cuando Perseo fue adulto, Polidectes se enamoró de Dánae, pero el rey no se atrevió a tomarla en posesión encontrándose Perseo en la isla. Así pues, para que el héroe no pudiera proteger a su madre, el rey Polidectes tramó un engaño: convocó a los hombres de la ciudad y les hizo creer que se disponía a reunir una gran dote para su matrimonio con la doncella Hipodamía, hija de Enómao. Para deshacerse de Perseo, Polidectes le ordenó hacerse con un regalo único para Hipodamía: la cabeza de la Gorgona Medusa. El rey lo enviaba de esta forma a una muerte segura, ya que Medusa podía convertir en piedra a aquel que se atreviera a mirarla. El monstruo tenía una cabeza rodeada de serpientes, grandes colmillos como de jabalí, manos de bronce y alas de oro por medio de las cuales podía volar. 


Perseo y Medusa. Céramica de figuras rojas. 
Siglo V a.C.
Perseo viajó en primer lugar hasta la morada de las Greas, hijas de Forcis y Ceto, llamadas Enio, Pefredo y Dino. Éstas habitaban cerca del lago Tritónide, en las arenas de Libia, y compartían un solo ojo y un diente. Tras arrebatarles el ojo y el diente a las Greas, Perseo las obligó a revelarle el paradero de unas ninfas que poseían artefactos mágicos que lo ayudarían en su misión. Las Greas le indicaron el camino hacia las ninfas, y cuando Perseo las encontró, en efecto las ninfas lo obsequiaron con un morral, unas sandalias aladas y el casco de Hades, que podía volver invisible a su portador. 

Perseo se echó el morral alrededor del cuello, se puso el yelmo en la cabeza y se ciñó las sandalias. Entonces echó a volar en dirección al Océano, donde se encontraba la guarida de las Gorgonas. El dios Hermes le entregó una hoz, con la cual habría de cortarle la cabeza a Medusa, la única Gorgona que podía morir. Al contrario que ella, sus hermanas eran inmortales; sus nombres eran Esteno y Euríale. 


Perseo decapita a una versión de Medusa distinta a la recogida
por las fuentes escritas. Relieve del siglo VII a.C.
Oculto con el casco de Hades y empuñando la hoz de Hermes, mientras las Gorgonas dormían, Perseo se colocó sobre ellas. Atenea guió su mano, haciéndole volverse y mirar el reflejo del monstruo en la superficie pulida de su escudo de bronce. Entonces Perseo le cortó la cabeza a Medusa, y de la herida abierta salieron el caballo Pegaso y también Crisaor, padre de Geriones, ambos hijos de Poseidón. Perseo guardó la cabeza de Medusa en el morral y se dispuso a abandonar la guarida de las Gorgonas, y aunque las hermanas de Medusa despertaron de su sueño y comenzaron a perseguirlo, no pudieron atraparlo, ya que el casco de Hades lo hacía invisible.

En el oeste, tras enfrentarse a Medusa, Perseo se encontró con el titán Atlas (de tamaño gigantesco) mientras volaba de regreso a Sérifos. Atlas, que era enemigo de Zeus y sus descendientes, impidió a Perseo descansar en sus tierras. Por eso Perseo lo convirtió en montaña enseñándole la cabeza de Medusa. Nacía así la cordillera del Atlas.

En su vuelo de regreso a Sérifos, Perseo convirtió en piedra a la monstruosa diosa marina Ceto, salvando así a la princesa etíope Andrómeda. Tras rescatar a la princesa, Perseo la tomó como esposa. Entonces Fineo, anterior pretendiente de la joven, reunió a sus hombres y se enfrentó al héroe. Pero Perseo salió victorioso, y después de pasar un año en Etiopía y tener un hijo con Andrómeda, regresó a Sérifos. 



Perseo y Andrómeda. Mosaico romano. 
Siglo II-III d.C. aprox.
En su ausencia, Polidectes había tratado de raptar a Dánae. Ahora, la madre de Perseo se refugiaba en el altar de Zeus. Cuando Perseo acudió ante el rey Polidectes y le informó de que había conseguido la cabeza de Medusa, el rey lo acusó de estar mintiendo. Entonces, para castigar la maldad de Polidectes y burlarse de su incredulidad, Perseo le mostró a la cabeza de Medusa y lo convirtió en piedra, salvando así a su madre del cruel rey. Después, Perseo entregó el trono de Sérifos a Dictis, quien lo había recogido del mar y criado cuando era un niño, y que era el legítimo rey. 

Tras derrocar a Polidectes, Perseo intentó reconciliarse con su abuelo, pero el rey Acrisio se negó a verlo por temor a la profecía. Más tarde, Perseo participó en una competición en la ciudad de Larisa. Sin saberlo, el rey Acrisio acudió como espectador. Lanzando un disco, Perseo alcanzó y mató accidentalme a Acrisio, cumpliéndose así la profecía del oráculo. Aunque Perseo se convirtió en el nuevo rey de Argos, avergonzado por la muerte de su abuelo, decidió cambiar su reino por el de su primo. Así, Perseo recibió la corona de Tirinto y fundó la ciudad de Micenas, futura patria de Agamenón, donde reinó hasta su muerte junto a su esposa, Andrómeda.



Fuentes:
Apolodoro, Biblioteca mitológica.
Pausanias, Descripción de Grecia.
Ovidio, Metamorfosis

  

No hay comentarios:

Publicar un comentario